Identidad a puro gol

El universo simbólico relacionado con los clubes de fútbol, -particularmente sus escudos-, constituye un rico campo de análisis en relación a la construcción de identidad y el sentido de pertenencia.

El jugador celebra su gol y besa el escudo de su camiseta. El hincha de fútbol muestra orgulloso el escudo de su club tatuado en el pecho. Sin dudas el escudo constituye una tipología gráfica particular en cuanto a su rol de comunicador de identidad.
En el caso del escudo de fútbol dicha condición se torna aun más rica y compleja ya que se producen cruces identitarios entre:

  • El jugador y el club.
  • El hincha y el club.
  • El club y el país o región al que representa.

El puntapié inicial

Escudo de Sheffield F.C.

El Sheffield F.C. es el club de fútbol más antiguo del mundo. Fue fundado hace más de 150 años, razón por la cual en el año 2004 la FIFA lo distinguió con la «Orden de Mérito» por su condición de precursor. La importancia de esta institución además se ve reflejada en su aporte en la elaboración de las reglas del juego, denominadas en su momento «Normas de Sheffield». ¿Cuál es el emblema en el cual se iba a eternizar y comunicar con orgullo esta condición?: el escudo del club.

Mascotas

Cada Mundial de Fútbol conlleva la presentación de una mascota oficial. La primera es «Willie» el león, diseñada para la Copa Mundial de Inglaterra 66. Además de promocionar el evento su creación obedecía a «representar el linaje y la nobleza del Reino Unido». El animal que fue tomado del escudo del país, mostraba además en su camiseta la bandera nacional.
«Willie» el león, Copa Mundial de Inglaterra '66.

El león, figura recurrente: arma real adoptada por el rey Enrique II, escudo de Inglaterra, escudo de la selección inglesa de fútbol y “Willie”.

Si bien el uso de mascotas no es moneda corriente en el caso de clubes de fútbol, una de las excepciones más notables la constituye la Liga de Japón. En ella cada equipo es acompañado por su mascota correspondiente. Al observar sus características gráficas resulta difícil no trazar una relación entre dichas mascotas y los clásicos personajes de historietas (manga), dibujos animados (anime) y videojuegos de aquel país (Sonic, Súper Mario), tan representativos de esa cultura. La presencia de las mismas no se limita a acompañar al escudo, sino que se aplica en merchandising, se corporiza en forma de disfraz durante los partidos y se hace presente en las webs oficiales de los clubes. No resulta menor como dato además que muchas instituciones cuentan, para poder pasar de ligas menores al profesionalismo, con el apoyo económico de Nintendo y Sega, compañías líderes en el desarrollo de videojuegos.

Mascotas japonesas
De izquierda a derecha: Omiya Ardija, Shimizu S-Pulse, Tokyo Verdy, Kashiwa Reysol, Kyoto Sanga y Urawa Red Diamonds (Nihon Soccer Pro League).

Símbolos universales

«Las rivalidades están asociadas a categorías extraídas del contexto social que las originó y giran alrededor de sentimientos vinculados a aquellos grupos en los que nacemos, que se concentran en: lengua, costumbres, religión, raza, tribu, etnia o lugar.»1

Hay casos en los que elementos que conforman el escudo no requieren traducción en cuanto a su anclaje de pertenencia a una región o país. Los clubes de fútbol de Grecia, África e Israel, toman para la configuración de sus emblemas, figuras y símbolos tan representativos de sus culturas, que permiten una inmediata decodificación de su identidad. En el caso de África se pueden ver animales característicos de esta región, armas e instrumentos usados en sus ritos. En el caso de Grecia se pueden apreciar coronas de laureles, deidades, guerreros y animales surgidos de su rica mitología. En el caso de Israel están presentes símbolos representativos del judaísmo tales como la Estrella de David y la Menorá, el candelabro ritual de siete brazos.

Escudos de fútbol africano
Escudos de fútbol africano. De izquierda a derecha: Foadan, Asante Kotoko, Mazembe, Highlanders, Young Buffalos y Kaizer Chiefs.
Escudos de fútbol griego
Escudos de fútbol griego. De izquierda a derecha: Panserraikos, PAS Giannina, Aris Salónica, Iraklis Thessaloniki, Olympiakos y Thrasyvoulos.
Escudos de fútbol judio
Escudos de fútbol israel. De izquierda a derecha: Maccabi Tel Aviv, Beitar Jerusalem, Maccabi Ahí Nazareth, Maccabi Netanya, Bnei Yehuda y Hakoah Ramat Gan.

La influencia del contexto histórico

«De manera general, el fútbol no crea hechos nuevos, sino que permite que se vinculen a través suyo cuestiones más generales, inicialmente forjadas en otras esferas de la vida social.»2

Originalmente el escudo del Real Madrid (en sus inicios llamado Madrid Football Club) estaba constituido solo por sus tres iniciales entrelazadas. El primer cambio importante en la configuración del escudo se dio en 1920, año en el que el rey Alfonso XIII concedió al club el título de Real, razón por la cual se le añadió la Corona Real, y el club pasó a denominarse Real Madrid Football Club. Con la instauración de la II República Española en 1931 se eliminaron los símbolos de la realeza, de modo que se perdió la corona que años antes había obtenido. A cambio, se le añadió la banda morada en diagonal de la región de Castilla. Una vez terminada la Guerra Civil Española, en 1941 el escudo recuperó la Corona Real, pero también mantuvo la franja morada y el club pasó a llamarse Real Madrid Club de Fútbol. La última modificación se dio en 2001, cuando la banda pasó a ser de color azul. Este caso, resulta un claro ejemplo de cómo acontecimientos socioculturales pueden incidir directamente en la configuración de un emblema.

Escudos del Real Madrid

Menos es más

En su artículo «Diez principios del diseño gráfico» Norberto Chaves sostiene, hablando de la «densidad» de un signo: «Entre lo vacío y lo lleno debe haber una relación de sentido. El signo debe estar saturado, o sea, carente de zona privadas de sentido.» Mas allá de que resulte lógico el proceso de síntesis mediante el cual los escudos deben adaptarse al paso del tiempo, en el caso del Ajax de Holanda, dicho paso de la ilustración a la abstracción del héroe griego que muestra su emblema, suma el hecho de que son 11 las líneas que conforman el rostro final, simbolizando asi (rindiendo tributo) a los 11 jugadores del equipo.

Escudo del Ajax, Holanda

A modo de conclusión

«El fútbol funciona a través de un sistema de lealtades, cuyo mecanismo puede ser comparado al del amor por la región o el país.»3

Una frase popular sostiene: «se puede cambiar de pareja, de religión, de nombre pero no del club del cual se es simpatizante». Vivimos tiempos en los cuales una agresiva globalización obliga a reafirmar identidades y marcar diferencias culturales. En relación a esta situación los clubes de fútbol y sobre todo los emblemas que los representan, constituyen interesantes casos de estudio que tienen como núcleo la identidad, el sentido de pertenencia y la lealtad.

Sebastián Vivarelli


1, 2, 3. Rubén Oliven y Arlei Damo, «Fútbol y Cultura» 2001 / Ed. Norma / Buenos Aires.

 

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